domingo, 18 de diciembre de 2016

Las tiendas de discos de Madrid

Bolsa del Discoplay de los sótanos de la Gran Vía.

(Actualizado en julio de 2019).

Los primeros recuerdos que uno tiene de buscar (sería más correcto decir rebuscar) discos por las tiendas madrileñas son de mediados de los ochenta. Una de las visitas obligadas era a los sótanos de la Gran Vía, donde Discoplay, especializados en venta por catálogo, tenía un amplio local donde, entre otras cosas, vendía vinilos con la portada ligeramente rota en algún envío a un precio considerablemente más bajo. 


Dos escenas en las que aparece Discoplay del videoclip de 091 "El hombre invisible" rodado en 1985 en los sótanos de la Gran Vía para La Bola de Cristal.

Parece que Discoplay surgió en en los años setenta, hay quien menciona un local en la calle de la Cruz y también parece que en los propios sótanos empezaron con un local más pequeño. A los pocos años cerró la tienda de Gran Vía, aunque, durante los años posteriores, la empresa abrió tiendas en la calle Hernani, la planta inferior de La Vaguada y en la calle Princesa. También, fuera de Madrid, en Getafe y Tres Cantos.Ya en la década de los 2000, sobrevivió un local en la planta superior de la propia Vaguada, renombrado como Overstock, y que cerró, como la empresa, en 2008. En esta web aún pueden descargarse sus míticos boletines.

Liquidación de la tienda Overstock en 2008
Fuente: Manuel Pinazo.

Los años ochenta eran todavía tiempos de vinilo (además de casetes. algunos de ellos "fotocopias" compradas en el Rastro). De las tiendas de entonces la más legendaria fue Melocotón, ya que se encontraban discos de importación difíciles de conseguir por otras vías (entonces no existía la Red). Comenzó su andadura en la calle Toledo en 1980, luego estuvo un tiempo en Carretas y, finalmente en 1991 abrieron su local de la calle de la Salud ( parece que donde anteriormente estaba Discos Algueró), que permaneció abierto hasta 2014.

Discos Melocotón, cerrado desde 2014.

La tienda imponía un tanto para los que sólo buscábamos pequeños chollos, pero imprescindible para el aficionado que buscara un material determinado. Su fundador, Eduardo Cura, traía discos de Estados Unidos y del Reino Unido y su tienda fue convirtiéndose en un símbolo más allá de nuestras fronteras.

Interior de Discos Melocotón, poco antes de su cierre.
Fuente: El Mundo.

El otro emblema de las tiendas de vinilo es quizá Discos la Metralleta. Uno de sus fundadores, Pepe Menéndez, comenzó vendiendo discos en el Rastro en los años setenta. En 1984 abrió la tienda en los sótanos del parking de las Descalzas con su hermano. Según explican en El Español, cuando este se retiró, se decidió que era mejor abrir dos tiendas, una para cada familia, por eso la duplicidad de locales que ha habido durante un tiempo.

Pepe, de Discos la Metralleta en 1993.

Durante unos años se abrió otra tienda Metralleta en la Plaza del Ángel y también recuerdo otra que duró unos pocos años en una de las bocacalles de Arenal, creo que en la calle de Los Donados. Parece que hubo una también en Vallecas, por la Avenida de San Diego.

La sucursal de La Metralleta en la Plaza del Ángel en 2001

Fachada de la sucursal ya cerrada de La Metralleta en la Plaza del Ángel.
Fuente. El Español

La Metralleta de Vallecas. Publicada en el foro Madrid en Blanco y Negro.

Por aquella época era muy común que hubiera tiendas de discos por los barrios. En ese sentido, fue muy conocida la cadena de tiendas M.F., de las que ya sólo sobreviven (Actualización de 2019, parece que ambas cerraron) una en Coslada y otra en Lavapiés, en la calle Mesón de Paredes. Antiguamente (y alguna olvidaremos) hubo también tiendas M.F. en la calle Gaztambide, en José del Hierro (Barrio de la Concepción), en la calle Illescas (Aluche), Marqués de Corbera (La Elipa), en la Ronda de Valencia, en Alcalá a la altura de Ciudad Lineal, en la plaza de Cuatro Caminos y en Francos Rodríguez esquina con Bravo Murillo.

La tienda MF de Marqués de Corbera. Publicada en el foro Madrid en Blanco y Negro.

La Tienda de discos de M.F. en Coslada, que mantuvo en parte la antigua estética de la cadena. Foto de su muro de Facebook.

Otra referencia indiscutible fue Madrid Rock, que comenzó en 1981 con un pequeño local en la calle de San Martín, de ahí se extendió con una nueva tienda en la calle Mayor y, años después, con la macrotienda de la calle Gran Vía, que se convirtió en el templo de la compra de discos nuevos de todos los géneros. Finalmente, cerraron en 2005, según sus dueños por falta de rentabilidad, pero siempre flotó en el aire la idea de que una fuerte oferta de una cadena de ropa por el local tuvo mucho que ver. También tuvieron tienda en la Avenida de la Albufera y en Mostoles y Getafe.


Madrid Rock,  en 2004 (detalle de una foto de El País) y en su liquidación de 2005 (fuente: Pulso digital).

Otra cadena que funcionó fue la de las tiendas Tipo, que además de discos vendía merchandising y demás. Hubo sucursales al menos en San Alberto (esquina Montera) y Peña Gorbea (Vallecas), aunque creo recordar que había más.

Otras tiendas clásicas de la época del vinilo y la casete son El Club de Amigos del Disco (que aún funciona, en Fernández de los Ríos), Toni Martin (en Martín de los Heros, estuvo abierta hasta hace muy poco, ahora ocupa su lugar Y que viva Joplin), Bangladesh (en los años ochenta en el barrio de Río Rosas y posteriormente en la Costanilla de los Ángeles), Ziggy (que pasó por locales en la Cuesta de Santo Domingo y Bordadores y que ahora tiene tiendas en la calle de los Estudios y en la de la Arganzuela), Escridiscos (fundada en 1977, primero en Postigo de San Martín y luego en Navas de Tolosa, ahora ya con nuevo dueño tras el traspaso que realizó su primer propietario, José Escribano), La Gramola (que tuvo tienda al menos en Montera, en San Bernardo, en Espoz y Mina y en la calle del Clavel. Ahora conserva local en el postigo de San Martín), Disco Express (antes Kentucky Discos), especializada en discos de importación (en Fernández de los Ríos, ya cerrada), Discorrollo (en la calle Meléndez Valdés), Rock Collector (en la galería comercial de San Bernardo) o  Killers (que estuvo en Mayor y Tres Cruces antes de trasladarse a Montera, donde permanece abierta). En Tres Cruces llegó a haber varias tiendas a la vez, apenas recuerdo sus nombres, pero buscando información quieren sonarme Tododisco o Centro Discos. También me hablan de Stina.

Logotipo de la tienda Disco Express, en Fernández de los Ríos.


Escaparate del Club "Amigos del Disco", que apenas ha cambiado a lo largo de estos años. 
Fuente: Yelp.


La antigua tienda de La Gramola en San Bernardo. 

La recientemente desaparecida Toni Martin, con su rótulo de neón.
Foto: Yelp.

Ya más hacia los noventa y con la llegada del CD aparecieron otras tiendas. Una de las más prestigiosas fue Discos Delsur que, además de clásicos del rock, recogía buena parte de las referencias de la música independiente que aparecía por entonces. Comenzaron en una pequeña calle (de no muy bien ambiente) cerca de Libreros, Marqués de Leganés, y luego se trasladaron a la calle Caños del Peral, muy cerca de Ópera.

Diseño de la bolsa de Discos del Sur realizado por Javier Aramburu,

Los primeros CDs resultaban caros, pero había tiendas especializadas en vender sorprendentemente baratos los discos recientes, como era el caso de Doctor CD, en la calle de la Luna. Otras tiendas de los noventa eran Rock & Roll Circus (en la calle de las Conchas, aún permanece), CD King, (en la calle Hortaleza, desaparecida hace unos años) o Citadel (en la Costanilla de los Ángeles, ahora trasladada a Móstoles.

La también desaparecida CD King, en Hortaleza.

En el CD de segunda mano y en novedades (también a sorprendente buen precio) se especializó Yunke. Hubo tiendas de esa cadena en el aparcamiento de Plaza de España (en esta había cosas más cuidadas), en Bordadores (que luego se rebautizó Kristel antes de su cierre) y en plena calle Arenal, si bien la única que ha sobrevivido ha sido la de la calle de las Hileras.

Otras tiendas desaparecidas fueron Tango (en la calle Clavel y en el Unicentro Habana), Globo Records (en la Costanilla de los Ángeles), Discos Aluche (en la Avenida de los Poblados), Discos Lupus (en Pico de los Artilleros, Moratalaz). Discos Kentucky (en Argüelles), Record Runner (en el pasaje de San Bernardo), Happening (pasaje de la calle Arrenal), La Caverna (en Chueca), Musical Minaya, (en Peña Gorbea, Vallecas), Portobello Discos (en la calle Espíritu Santo), Discobarsa (primero en el sótano del parking de Sevilla y luego en la calle Ardemans), Digi Compact (en General Pardiñas), Melodie (en Príncipe de Vergara) y Discos Khrurcius (en un piso de la calle Concepción Arenal, 4).

Uno de los últimos intentos más interesantes (aunque sólo duró un par de años) fue el del Espacio UFI, en la Plaza de Matute, que vendía referencias de sellos de la Unión Fonográfica Independiente.


El fugaz Espacio UFI, en la Plaza de Matute. Foto de su muro.

Otras tiendas de discos que en el momento de actualizar esta entrada (julio de 2019) salvo error permanecen abiertas son  Radio City Discos (Conde Duque, 14), Discos Satélite (Ribera de Curtidores, 8), Bajo el Volcán (Ave María, 42),  Jazz y más (Palma, ahora en el 28), Loner (Hermanos de Pablo, en Pueblo Nuevo, aunque ahora vende más que nada libros), Discos Babel (Costanilla de los Ángeles, 5), Nakasha Discos (Andrés Mellado, 24), Big Mamma (Divino Pastor, 22), La Negra (Eugenio Salazar, 9), Revolt (Tribulete, 18), Satanasa (Callejón del Mellizo, en el Rastro), Delia Records (calle Delicias, 19), Recycled Music Center (Palma, 39), Rotor Discos (Gran Vía, 40, 6º piso), Diskpol (Jesús del Valle, 8) y Alfonrock78 (Palos de la Frontera, 36).

En la entrada se incluyen las tiendas que había más o menos desde la década de los ochenta, aunque otras personas nos han hablado de otras más antiguas (en algunos casos eran tiendas de electrodomésticos que también vendían discos) como Algueró Discos (en la calle Barquillo, 49 y en la calle de la Salud, 16), Avenida Radio (Gran Vía, 40 y otras sedes), Feymar (Glorieta de Bilbao) o Alfa Yébenes, en la Plaza de Callao, 8. frente al cine, y desaparecida en los años ochenta.

Bolsa de la Tienda Algueró Discos.

La tienda de Discos Algueró en Barquillo, 49. 
Foto de 1957 de Pando Barrero vista en Madrid en Blanco y Negro.

El local de Avenida Radio en Jerónimo de la Quintana. Foto de Pando.

Queremos agradecer finalmente a todas las personas que han aportado sus comentarios, ya que han servido para enriquecerla y aumentarla. Las tiendas que no hemos incluido ha sido por no tener referencia precisa de sus nombres o direcciones.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Historia de los Drugstores de Madrid

Los drugstores eran establecimientos en los que lo mismo podías tomarte algo que comprar todo tipo de artículos (como los actuales VIPS, pero con un ambiente más moderno). Surgieron en Madrid entre finales de los años sesenta y principios de los setenta y sus horarios alternativos (en ocasiones las veinticuatro horas) los convirtieron en locales muy populares que suponían un soplo de aire fresco para aquellos tiempos.

Antonio Olano, en su "Guía secreta de Madrid" (1975) habla de dos drugstores pioneros en la capital, uno en Don Ramón de la Cruz y otro en Marqués de Urquijo. De este último decía que "se oía música "pop", se tomaba una copa, servía para vestirse y hacer "shopping", que es la moderna e internacional forma de irse de compras". En la novela "Como la piel del camaleón", de Juan Francisco Martín Seco se habla de él como del Drugstore de Argüelles, y lo describe así: "Por fuera tenía una decoración psicodélica, casi parecía una nave espacial. Por dentro en realidad era un pub muy amplio".

El drugstore pasó a convertirse en una cafetería de la red Morrison en 1972. Arriba, anuncio de 1971 de liquidación de artículos. Abajo, el anuncio de reapertura del local, ya como cafetería.


Del de la calle Ramón de la Cruz (cuya imagen encabeza esta entrada), tenemos la suerte de contar con un detallado reportaje en un ejemplar de la revista Blanco y Negro de 1968. Allí nos indican que el local, parece que también conocido como "Pippermarket" "se compone de una cafetería, un quiosco de periódicos, una "boutique", un restaurante, un estanco y dos "boites" que funcionan desde las siete de de la tarde hasta las tres de la madrugada".

Entrada al "Pipper Bank Club", una de las boites del Drugstore con dos curiosas entradas: una en forma de caja fuerte, y otra, de puerta trasera del camión. Fuente: Blanco y Negro.


Dos imágenes del ambiente del drusgtore. Fuente: Blanco y Negro.

El artículo ironiza sobre la inutilidad de los productos y la excesiva influencia anglosajona, pero, aunque sí parece que abundaban los productos "made in England", las fotografías muestran un auténtico festín de color y modernidad para lo que era la época. De hecho se creó un ambiente en la calle (rebautizada como "Moncho street") que pretendía ser un reflejo de la mítica Carnaby Street londinense y parece que era más bien una zona de compras y diversión de la juventud de clase bien. Eso sí, con un ambiente ye-yé y psicodélico.

La boutique "Good Looks" del Drugstore. Fuente: Blanco y Negro.

Una caja de cerillas con la imagen del logo del restaurante. Fuente: Todocolección.

Un llamativo escaparate con el reloj británico, por supuesto, 
  
Como decían en "Blanco y negro", "una modelo viviente futurista".

En noviembre de 1971 se inaugura el Drugstore de Fuencarral, de los mismos dueños que el barcelonés del Paseo de Gracia, inaugurado en 1967. En ABC lo describían como "grande, majestuoso, casi extraído de las páginas de "Las mil y unas noches"". Y hablaban de un local "enorme, de 3500 metros cuadrados, con asientos y mostradores forrados en cuero, cabinas telefónicas, farmacia, modas, teatro, libros, restaurante, cafetería, estanco, papelería, bebidas, telégrafos, música ambiental y la promesa de que, al igual que su modesto antecesor [no sabemos si se refiere al de Barcelona], permanecerá abierto las veinticuatro horas del día [en realidad cerraba para limpiar una media hora a eso de las seis de la mañana]" . El artículo concluía la descripción resumiendo que era como un "Rastro de lujo".

Anuncio de la inauguración del Drugstore de Fuencarral en noviembre de 1971. Fuente. La Vanguardia.

Una imagen de 1974 procedente del libro "Madrid" de Rafael Flórez.

A diferencia de los primeros drugstores, el de Fuencarral vivirá un ambiente más transgresor. En la muy recomendable biografía de Haro Ibars, "Los pasos del caído" de J.Benito Fernández, se describe como un local que "combina librería y cafetería con tienda de regalos; es un buen refugio para los trasnochadores y un lugar de encuentro para homosexuales".

Imágenes del interior y exterior procedentes de un calendario de 1978. 

También fue un lugar de descubrimiento cultural (y de ciertas libertades). Alaska por ejemplo recuerda, aún niña, pasar las tardes de la semana de luto que hubo por la muerte de Franco en el Drugstore de Fuencarral, "mina de importantes descubrimientos en forma de discos y libros". Johnny Cifuentes, cantante de Burning, recuerda de los drugstore que "estaban toda la noche abiertos y podías beber en una especie de paréntesis legal. También servían como inspiración para escribir letras de canciones. Quedaba uno en Fuencarral y creo que ahora es un VIPS o algo así". Y de hecho, les inspiró para componer "Las chicas del Drugstore":


La "diversidad" de la clientela provocaba que, de cuando en cuando, hubiera incidentes que en el tardofranquismo tendrían su componente político o simplemente represor (en 1972, por ejemplo, hubo una redada de 56 personas después de que en los últimos días se hubieran detectado en el local personas "sospechosas"). Pero lo cierto es que el mismo Olano, en su libro de 1975, reconocía que el Drugstore de Fuencarral "ha empezado a degenerarse ya un poco". Allí ya casi no pueden entrar a comprar tabaco o a por el último "recording" de Leonard Cohen sin tener en el ánimo eso de si uno va a salir allí con vida", pero concluía "aunque luego casi nunca pasa nada"

El Drugstore de Fuencarral cerró en 1978, aunque el cine que formaba parte de sus instalaciones siguió abierto todavía un tiempo. Gracias a ese completo libro que es "Madrid y el cine", sabemos que funcionó hasta 1983 con entrada por la calle San Andrés y que en los últimos años cambió su nombre por el de Chaplin.

Anuncio de 1972 de la película ·Juegos Prohibidos" donde el Drugstore Cinema se anunciaba como "El cine más vanguardista y moderno de España". Fuente: Hemeroteca ABC.

En otoño de 1972 se inauguró a su vez el Drugstore de Velázquez. Su primer gestor (muy bueno, según Olano) fue el padre del músico Enrique Sierra, de Radio Futura. El propio Enrique trabajó allí, primero llevando asuntos administrativos, aunque acabó colaborando por la noche como vendedor. En declaraciones suyas en el libro "Alaska y otras historias de la movida", de Rafa Cervera, señala que "El Drugstore era como un VIPS, pero mucho más bestia, estaba abierto las 24h del día. Era el sitio donde por la noche se juntaban desde los periodistas de izquierdas a los guerrilleros de Cristo Rey, pasando por los gays de Madrid. Toda la gente particular que salía de noche acababa allí. Podían coincidir periodistas de El País, que entonces acababa de nacer, y ultraderechistas que incluso llevaban pistola encima".

El Drugstore de Velázquez. Fuente: "Guía secreta de Madrid" de A. Olano.

Parece que no siempre fue así o, al menos, se intentó que no lo fuera: en un curioso anuncio de 1973 que refleja el objetivo del local, se ofrecía solucionar los "problemas de verano" de los rodríguez: "Vd queda solo... y surgen cientos de pequeños problemas. Desde el almuerzo y cena diarios, hasta la indispensable pastilla de jabón, pasando por su diario preferido, la nueva "cassete", el regalo que llevará a la familia el fin de semana, el rollo de fotos o la cajetilla de tabaco. Todo ello podrá hacerlo en el inmejorable ambiente del Drugstore, Velázquez, 24". Que se podía hacer allí la vida, vamos.

Pero, como decíamos, su horario de 24 horas atrajo todo tipo de clientela mucho más noctámbula. El poeta Luis Antonio de Villena, que frecuentaba el local con el también poeta Leopoldo María Panero como parte del "circuito" de locales de ambiente gay, recuerda “que era una cueva pero era agradable”. Según decía Olano "su censo de personajes es asombroso y va desde el trasnochador al guerrillero de Cristo Rey, del mariquita tradicional e histórico al policía de paisano, pasando por una respetable galería de hampones, anarquistas, golfos, chulos e intelectuales

La difícil convivencia entre clientes de muy diferente estilo a los que sólo unía el deseo de trasnochar (en 1975 hubo una brutal reyerta entre soldados norteamericanos de la base de Torrejón y clientes españoles) empeoró aún más durante la Transición cuando grupos de ultraderecha comenzaron a provocar allí altercados con frecuencia.

En resumen, podemos decir que los drugstores de Madrid, cada uno con su estilo, fueron locales que de alguna manera se adelantaron a su tiempo. Y, a pesar de su importancia como símbolo de una época, no queda mucha documentación sobre ellos, salvo esta que hemos podido rescatar y ojalá pueda completarse.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Las Casitas de Papel

Las "Casitas de papel" eran una colonia de casas prefabricadas que se construyeron en los años cuarenta entre la Plaza de Toros de las Ventas y el Arroyo Abroñigal. Como indica Isabel Gea, su verdadero nombre era Colonia Circular, pero dada su aparente fragilidad, los vecinos comenzaron a llamarla por ese nombre. Además por entonces era muy conocida la canción "Mi casita de papel".

Foto de Yubero (ARCM)

En la fototeca de la agencia EFE hay una imagen de 1946 del fotógrafo Vidal de esta colonia. No está permitido reproducirla pero sí se puede consultar aquí.

En el ABC del 30 de septiembre de 1947 puede leerse esta noticia que parece referida a la colonia: "En la avenida circular de la plaza de toros se han construido 50 viviendas prefabricadas a expensas del Ayuntamiento, que han de ser adjudicadas en breve a personas desahuciadas de fincas que precisa derribar el Ayuntamiento por estar en ruinas"

En esta imagen aérea de 1956 (de Nomecalles) hemos destacado la localización de la Colonia.

La Colonia circular en el centro de la imagen. Detalle de una imagen de los años cincuenta cedida por la Consejería de M. Ambiente y Ordenación del Territorio.

Foto particular de noviembre de 1957 de los alrededores de la Plaza de Toros. A la izquierda se distinguen las "Casitas de papel"

Foto de Alejandro Lumbreras (Foro del Barrio de San Pascual). Detrás de las Casitas se pueden ver las primeras colmenas de la Ampliación del Barrio de la Concepción.


Las Casitas de Papel junto a los edificios de la Avenida de los Toreros, en el paso que luego sería la calle Roberto Domingo. Foto de Yubero del ARCM.

Las dos casas que servían de entrada a la barriada.

Rodaje del corto "Día de los Muertos" (1960). Imagen de Historias Matritenses.

Las colmenas de la Ampliación desde la plaza de toros de Las Ventas. Delante de ellas se distinguen las Casitas de Papel, Visto en Madrid en Blanco y Negro.

La Colonia hacia 1960. Archivo AGA Cultura 33-01407-00027-0001

La avenida principal de la Colonia hacia 1960. Archivo AGA Cultura 33-01407-00027-0024


Imagen de una publicidad del Barrio de la Concepción en los años sesenta. Ya se puede ver la calle Roberto Domingo.

Las casas de papel vistas desde las colmenas de la Ampliación. Imagen de 1963 cedida por Jesús Miguel González.

Las Casitas de papel debieron de sobrevivir hasta los primeros años setenta. En la sección "Mentidero de la Villa" del ABC, comentaban esto el 15 de junio de 1967: "Resulta anacrónico y antiestético que, en las inmediaciones de la Plaza de Toros de las Ventas, continúen, después de veinticinco años, esas "casitas de papel" o prefabricadas. con un aspecto tan miserable y que siguen ostentando el letrero de "Propiedad del Excelentísimo Ayuntamiento". Hoy, después de las edificaciones que ha realizado el Municipio para atender a sus necesidades, también debía quitar de aquel vistoso lugar esas viviendas de aspecto tan sumamente humilde que resultan una vergüenza para el Ayuntamiento. De nuevas, menos mal; pero ahora es tal su estado de abandono que dan pena"

Foto de Manuel Urech procedente de Historias Matritenses en la que aparece la colonia a los pies de las obras de la Avenida de la Paz.

Detalle de una foto de Santos Yubero (ARCM, 1968) con las obras de acceso al Puente de Ventas.

Otra vista aérea de Nomecalles, esta vez de 1975 en la que, una vez construida la Avenida de la Paz, ya no quedó rastro de las "Casas de Papel".